









La primera referencia escrita del Carnaval de Alhama es de 1571, en las actas capitulares del Ayuntamiento, aunque entonces se menciona una celebración con disfraces y sin máscaras. Las referencias posteriores muestran cómo la fiesta fue evolucionando hasta consolidar los mascarones como símbolo identitario del carnaval alhameño.
Durante la Guerra Civil la celebración fue prohibida, como ocurrió con el carnaval en gran parte de España; la tradición se recuperó en la década de 1950 y conservó el anonimato del mascarón como elemento esencial de la fiesta.
Por qué son únicos
Los mascarones son una adaptación local, no una importación directa: convierten un motivo carnavalero universal —la máscara— en una expresión propia de Alhama, hecha con telas sencillas y acompañada de la frase “¡Uy, qué torpe que no me conoces!”



